Lo poco que sé de la vida.

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Lo poco que sé de la vida está en los libros que nunca leo. Lo poco que sé de la vida está en las líneas que no escribí. Lo poco que sé de la vida se cuenta tomando un café, se entiende tomando una copa y se olvida tomando dos.

Que nadie se me emocione ni albergue falsas esperanzas, porque con lo poco que sé de la vida, a duras penas se llena un corazón, por pequeño que sea. Sí, sobrino, va por vos.

Empiezo por lo que sé con toda seguridad. Sé que, con suerte, te vas a morir una vez. Así que procura no morirte más veces por el camino. No hay nada peor que esa gente que se va muriendo antes de morirse del todo. Para evitarlo, te regalo un método infalible. Mientras tú vayas decidiendo, todo está bien. El día que dejes de decidir, ese día…

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Reconocerlo es el primer paso.

Estar con él por pena, por no estar sola, por tener la esperanza y ganas de que todo fuera bien, pero de que fuera bien en mi vida, no entre nosotros.Ese ha sido mi error. Llamadme egoísta, calculadora o lo que os venga, pero la pura verdad es que me daba igual que fuera él que otro; es más, si pudiera elegir, no sería él el elegido. Yo quería tener el sitio de “Pareja” ocupado.
El elegido ya es conocido, es aquel que te provoca ganas de verle, de besarle, de tenerle, de comértelo una y otra vez, de empacharse de él aunque sea imposible. Un día de lluvia salir a la calle a cantar y gritar que te mueres de ganas por verlo y que unas gotas de agua que caen del cielo no van a impedirlo, que vas a recorrer los kilómetros que hagan falta por acariciarle esa pequeña cicatriz durante unos minutos.

Y no lo haces porque te hayan hipnotizado, sino porque  un día vino a tu casa con merienda para los dos y una peli, te escribió un mensaje a media tarde simplemente para mandarte un beso con significado ” no dejo de pensarte”, te cogió de la mano para ir por la calle, te abre las puertas de los sitios y te sujeta el abrigo al ponértelo. No sólo hace cosas grandes, tiene esas pequeñas sonrisas cuando le cuentas tus historias con tus amigas, no falta la mirada “no aguanto más sin darte un beso”, esa ligera caricia en la mejilla después del beso, esa rosa inesperada e instantánea de un vendedor ambulante, esa llamada un martes para comer juntos,…

Reconozco mi error.  Todo ha terminado, si es que empezó en algún momento.

Feliz tarde de tormenta,
Beec.

48 medias horas: algo más que un día.

Suena el despertador. Despertarse. Cinco minutos más. Media vuelta en la cama. Suena el despertador. Uff. Pensamiento: “Me ducho más rápido, venga…”. Cinco minutos más. Acaban de pasar diez. Saltas de la cama directamente a la ducha. Champú. Gel. Mascarilla. Toalla. Y, ¿qué me pongo? Secador mientras me lo pienso. Media hora para la primera clase. No llego. Va, corre. Vestido con botas. Dientes limpios. Tapa ojeras. Polvos. Hace tres semanas que no me acuesto con él, por cierto. Máscara de pestañas. Colorete. Perfume. Apuntes. Llaves. Dinero. Móvil. Desayuno. Desayuno? Ups. No tengo tiempo. Cinco minutos para la primera clase. Ya como algo en la facultad. Salgo de casa. Llego tarde hoy, también. Estrés de día.

Por el camino calculo las horas de clase que pretendo ir, lo que voy a comer y la larga lista de cosas que tengo, debo o me gustaría hacer en la tarde. Solo diré una palabra: IMPOSIBLE.

Incontables las veces que me he montado horarios, temporizaciones (algunas más realistas que otras, todo hay que decirlo), pero no hay manera. Entre el volumen de trabajo, mi velocidad y todo lo que mi cabeza lleva en ella… STOP.

Necesito un secretario, guapo, que me lleve mis cosas mientras yo estoy ocupada en otras. Candidatos dejar nombre, edad, dirección, estudios y estado civil (no quiero que ninguna me venga reclamando nada suyo).

Mientras tanto me valdré por mí misma, y os dejo esto, a ver que opinais:

¿Es lo mismo 24h qué 48 medias horas? Si nos organizáramos en medias horas,¿ avanzaríamos más?, ¿reduciríamos el estrés o crearíamos más porque aumentaría la lista de tareas al día?

Beec.

¿Puedo preguntarte que te gustó de mí?

pues de primeras que eras, y eres, bastante guapa

y luego cuando ya nos conocíamos más

pues que nunca faltaba tema de conversación

siempre hablábamos de algo estuviésemos solos o con más gente

me entretenías, no se me contabas cosas, anécdotas tal

 nos reíamos
 y olías bien

eras así muy pancha y educada a la vez

Es bonito.

“Eso es… bonito”. BONITO. BE-O-ENE-I-TE-O, BONITO.
Tenemos la definición de los filólogos, http://lema.rae.es/drae/?val=bonito . Descartando la aceptación del pez, he estado pensando un poco sobre qué es, cuándo, cómo y porqué decimos que algo es bonito.

En lo que llevo de día, unas 3 horas, me ha aparecido esta palabra 3 veces, dos de ellas en boca de mujeres y una en hombre. Veamos primero la masculina: la situación era un grupo de compañeros jugando a cartas por parejas, y uno le dice al otro ” Bonito.” y le sonríe, han ganado la partida. En este caso un bonito era algo bueno, sabía que iba sobre seguro, y tiene un final feliz. Todo queda entre hombres. Bien.

El segundo caso he sido yo la emisora de un ” No importa, es bonito.” Me refería a un comentario de una amiga sobre el estado de echar de menos a alguien; sin embargo, ella decía que era asqueroso. ¿Por qué le he dicho que era “bonito”?,¿Es verdad que es bonito? Si pensamos que en el momento que echas de menos a alguien es porque tienes una serie de sentimientos afectuosos hacia esa persona, y eso es un tipo de amor, y el amor es bonito, ¿no?

Para mi sorpresa, la tercera vez que he coincidido con esta expresión ha sido cuando recién llegada a casa he abierto en correo y tenía un mensaje de una amiga que vive a distancia y solemos escribirnos continuamente. Me escribía :”...mola que te guste R, no te tires para atrás, que es bonito  😀 …”  Es bonito dice… supongo que sí, si me empieza a gustar bastante R, es que tengo algo más que amistad y atracción hacia él, lo que se traduce en sentimientos afectuosos, y por el mismo razonamiento que antes, es bonito.

Que tengais un bonito día,

Beec.

Primero solo hay uno.

No me casaré con él, ni volveré a tener nada con él, tal vez salgamos algún día a cenar, coincidamos en algún evento, pero lo que pasó hace tantos, tantos años, pasó. Es pasado. El primer pasado. El primer beso, el primer nombre en las libretas, el primer paseo cogidos de la mano, las primeras mariposas. EL PRIMERO.

Han habido muchos después, más duraderos, más intensos, con los que he aprendido cosas, por los que he llorado hasta deshidratarme y he reído hasta dolerme la cara. Habrán más, supongo, y pretendo que cada vez sea mejor que el anterior, que dure más, no cometer los errores anteriores. Más que pasar página, escribir un libro nuevo.

Y mentiría si dijera que no lo he hecho, que sigo en el pasado, no es así; sin embargo, la cara de tonta, como solemos llamarlo, es única cuando a ÉL se refiere, EL PRIMERO.

p.d.: Llevo unas semanas hablando y quedando con él, no ha pasado nada. A pesar del modo en el que he empezado la entrada: sí, creo que como siga esto así va a volver a pasar algo. Soy mujer, es el primero y es taaaan guapoo!

p.d.2: Se me olvidaba. No es mi culpa que se haya puesto tan buenorro después de dejar a la última novia y yo me haya enterado…

Muchos besos,
Beec.

Todas deberíamos sufrir una hiperglucemia.

Domingo tarde, se acerca el momento del descanso para comer algo, estirar un poco las piernas, desconectar por unos minutos del trabajo y luego continuar. Sí, eso es por definición aproximada lo que debe de ser, pero cuando se juntan varias chicas en una cocina y si hay chocolate, fritos y café puede dar para mucho. Exactamente para una hora y cuarenta y tres minutos. Ese centenar de minutos han estado llenos de risas provocadas la gran mayoría por comentarios de contenido sexual, y es que, ¿de qué si no de moda, hombres y sexo hablamos las mujeres en la cocina?

Al terminar, he valorado el rato, y estas son cosas que no pasan todos los días, sólo los que hay grandes meriendas, luego ¿es fruto de la cantidad de azúcar e hidratos de carbono en nuestro cuerpo?, ¿hemos encontrado la fórmula de la felicidad? No lo sé, pero yo repetiría.

Nos han servido para convencer a una de las chicas para salir de fiesta el jueves. Sí, jueves universitario. Lo sé, hoy es domingo.

¿Y qué?

Beec.